Otro año se acaba, de principio a fin hubo música nueva, en R for Release hicimos nuestra pequeña selección de nuestros discos favoritos del 2010. Quizá no sean los mejores, pero fueron los que más disfrutamos en este año que se acaba.
Esta selección no está numerada, el orden es simplemente alfabético, para no herir susceptibilidades.
A Thousands Suns – Linkin Park
Aparecieron cuando el movimiento del Nü Metal estaba en su apogeo e inmediatamente fueron catalogados dentro del género. Sin embargo, al pasar los años -y los discos- demostraron que el suyo era un sonido propio, en este cuarto álbum expresan su madurez: su acercamiento a géneros como el reggae es obvio, así como a la electrónica; y a pesar de esto se arriesgan a escribir canciones que podrían considerarse himnos con el tiempo. Linkin Park sigue apostando a su propia identidad musical, tanto musical como gráficamente, es una de las bandas que debemos seguir escuchando, pues ellos evolucionarán junto con nosotros. -Daniel Pizarro
American Slang – The Gaslight Anthem
Cuando una banda se encuentra con el éxito después de estar peleando contra la roca diversas cosas pueden pasar: se les sube el éxito e intentan imitar el sonido que los hizo exitosos, o bien, retoman lo que les ha servido y siguen haciendo su trabajo. Precisamente este es el caso de The Gaslight Anthem en American Slang. Con The 59 Sound fueron reconocidos por la crítica musical y por fin pudieron vivir de ser músicos, en su nuevo disco no reinventan su sonido, ni descubren el hilo negro del Jersey Shore Sound, simplemente lo llevan un paso más adelante. Brian Fallon se aleja del rango vocal que lo comparaba con Brandon Flowers, el éxito no se le subió a la cabeza pues sigue escribiendo desde abajo, de aquel que intenta sobresalir y no puede, sus canciones de amor pueden sonar simples, porque son historias de la vida diaria, pero eso no las hace menos cierta. Una banda que demuestra que en el tiempo de los sintetizadores y las propuestas “sofisticadas” aún hay espacio para el rock básico. –Simón Cárdenas
Contra – Vampire Weekend
El segundo disco de Vampire Weekend los confirma como una de las propuestas que, con el tiempo, será muy imitada por sus contemporáneos. Al parecer utilizaron todas las experiencias que reunieron mientras giraban con su disco debut. Siguen utilizando una mezcla de ritmos, estilos y velocidades que los hace difíciles de clasificar. Su experimentación los llevó a utilizar el autotune, pero sin caer en excesos, al mismo tiempo que utilizan ganchos pop en “Cousins” o “Giving Up The Gun”. Y aunque “Horchata”, canto de amor a nuestro país, quizá no haya sido la mejor elección para primer sencillo, el disco en su totalidad nos muestra una banda en crecimiento, prueba de esto es “I Think UR a Contra”, canción que cierra el disco y que les abre la puerta a terrenos más tranquilos, pero interesantes. –Simón Cárdenas
Diamond Eyes – Deftones
Lo primero que llama la atención es que la estética musical y lírica de Deftones se mantiene intacta, muy a pesar de la energía positiva que transmite el álbum. Es cierto, el lenguaje violento y las referencias a los cuchillos siguen presentes, pero la atmósfera ciertamente es distinta. Esto, sin embargo, no compromete ni varía la esencia del sonido Deftones, por el contrario, la banda amalgama aquí los mejores momentos de cada una de las vertientes hasta ahora visitadas a lo largo de su carrera. El resultado de esta combinación es notable… un álbum denso y accesible por partes iguales: melódico y pesado. La clave de Diamond Eyes está en la consistencia. Este álbum golpea por igual, tanto en los momentos más pesados como en los más ligeros. No conoce el filler porque no hay tema que sobre, es una experiencia completa como hace tiempo no recibíamos de los californianos.
Expo 86 – Wolf Parade
Como fan de Wolf Parade me atrevo a decir: esto es lo que estuvimos esperando desde la primera vez que escuchamos a la banda. No es que supere a Apologies To Queen Mary, porque ese disco siempre tendrá rolas épicas e inolvidables, pero el estilo al que llegaron con Expo 86, eso es lo que yo buscaba cuando escuché a Wolf Parade: me gusta la predominancia de las guitarras, los suaves arreglos con teclados, y toda la creatividad artística que engloba un disco de rock como este. A diferencia de sus discos anteriores, como género musical, el término ‘rock’ a secas le queda bastante bien, sin variantes ni filtros. -Daniel Guzmán
Feeding The Wolves – 10 Years
10 Years es una de esas bandas que no ha tenido el éxito comercial que quizás merezcan, sus primeros discos estaban sumamente orientados al sonido “Tool”. Para su más reciente disco unieron fuerzas con Howard Benson, quien ha trabajado con bandas como My Chemical Romance y Papa Roach, lo que da como resultado un disco en el que la banda se expresa de forma balanceada, no se venden pero expanden su sonido. Quizá este sea el disco que necesitan para sobresalir. –Simón Cárdenas
Halcyon Digest – Deerhunter
Bastó con escuchar “Revival”, primer track promocional de este disco, para hervir de ansias por escuchar el disco completo. Poco después lanzaron el video de “Helicopter” y las ansias se volvían aún más grandes… Llegado el momento, creció tal como lava en mi gusto. Bradford Cox es un master en cuanto a la genialidad musical se refiere; como dato curioso proveído por Daniel Guzmán debo de admitir que jamás me imaginé que Lockett Pundt el otro guitarrista fungiera como segundo líder en algunas canciones, confundiéndonos y sorprendiéndonos a la hora de interpretar “DesireLines”. ¡Simplemente geniales! –Nat Szendro
Have One On Me – Joanna Newsom
En lo que trataba de justificar mi gusto por Joanna, un amigo, no fan de Joanna, me preguntó “¿en qué humor tendría que estar para disfrutar su música?”. No pude responder esa pregunta, y creo que aún no podría. La cosa con Joanna es que no es música para relajarte, para leer o para socializar. A veces es bastante barroca y a veces es bastante minimalista. Es sinfónica, se guía de un arpa y la voz jonimitchelezca de Joanna. Es un disco cuyo gusto crece por admiración, por no lograr entender cómo una mujer tan joven, como Joanna, puede escribir piezas tan elaboradas y perfectas. Esto parece el trabajo de un músico de conservatorio con experiencia de décadas en su campo. No es pop, y toma tiempo digerirla, pero una vez que se entiende, este disco es adictivo al grado de convertirse en música de fondo de tu vida. –Daniel Guzmán
Hellbilly De Luxe II – Rob Zombie
Doce años han pasado desde que el primer disco de Zombie apareció, tiempo en el cual su carrera musical se afianzó, además de aventurarse en el cine, con un par de buenas cintas en su haber Rob Zombie regresa a la música. Cual si se tratara de una secuela el nombre de su nuevo proyecto es Hellbilly De Luxe II, la segunda parte de su primer material, del cual se desprendieron rolas como “Dragula” o “Living Dead Girl”. Para esta secuela el encargado de revivir la franquicia de Halloween retoma sus temas de siempre: películas de terror de serie B, autos rápidos y ciencia ficción. Rob Zombie demuestra que sigue siendo único en su forma de crear música, cine y terror. –Simón Cárdenas
High Violet – The National
Probablemente el disco que más se beneficia de escucharlo varias veces de esta lista. High Violet es un disco que se disfruta poco a poco; si bien puede parecer insípido la primera vez que se escucha, empieza a mostrar su verdadero brillo una vez que vuelves a él. Letras profundas con las que te puedes identificar, un vocalista con una voz brutal que te hipnotiza cada vez que lo escuchas y la habilidad de ser una banda de esas que sólo le gustan a los críticos pero que logra entrar al mainstream hacen de The National la sorpresa más grata que me lleve en este 2010, una sorpresa que recomiendo mucho se lleven ustedes también. –Daniel Pizarro
How To Destroy Angels – How To Destroy Angels
Si los primeros proyectos de Trent Reznor se basaban en el empalme de sonidos duros y como resultado tenemos lo que hoy conocemos como industrial, podríamos decir entonces que la música de How To Destroy Angels es su antitesis, una serie de de sonidos que resaltan por su belleza y sencillez. Quizá el hecho de que su esposa sea parte del proyecto sea el motor de la nueva dirección de Reznor. El futuro para la incipiente banda es incierto pues su producción se limita a un EP, pero el cantante de Nine Inch Nails ya está cosechando los frutos de este trabajo, entre los cuales podemos contar a la banda sonora de The Social Network. –Simón Cárdenas
Interpol – Interpol
Una de las bandas más representativas de la última década se encontró con que su tercer disco había resultado, para la mayoría de sus fans y críticos, una decepción. Para su cuarto disco abandonaron la disquera trasnacional que los había firmado y perdieron a Carlos D, sin embargo, demostraron el porqué de su importancia en el mundo de la música. Su elegancia sobria y oscura vuelve a sentirse. Interpol suena como Interpol, pero maduros, saben que ya no es necesario esforzarse en ganar nuevos adeptos, si la música es buena la palabra se propagará. Quizá al quitarse la presión que los medios, disqueras y seguidores les ponían se sintieron en libertad de hacer lo que mejor saben hacer: ser Interpol. –Simón Cárdenas
My Beautiful Dark Twisted Fantasy – Kanye West
Como los mejores artistas, West vuelve a reinventar el hip-hop y supera a sus excelentes discos anteriores de manera gigantesca. Todo en My Beautiful… grita grandeza y nos anuncia que estamos ante uno de los mejores productos musicales de la década, donde se conjunta el talento de un genio como Kanye -que deja ataduras y experimenta a cada segundo- y las colaboraciones de varios de los mejores artistas pop de nuestros tiempos. Si quieres un ejemplo para mostrar la relevancia musical del 2010, este sería sin duda el disco a escoger. –Daniel Pizarro
Paul’s Tomb – Frog Eyes
Paul’s Tomb no es un disco fácil de apreciar. Frog Eyes en sí, es una banda difícil de apreciar. Es más… Carey Mercer (líder de la banda), como cantautor, en cualquiera de sus proyectos, es difícil de apreciar. La música de Frog Eyes puede verse como un espécimen raro, pero al mismo tiempo, increíble. No podría adivinar sus influencias musicales, o el proceso creativo del que resulta su música. Texturas musicales distorsionadas, estructura impredecible, un giro melancólico. Paul’s Tomb resultó ser un disco que se entiende al escucharse completo. Las mejores canciones de Frog Eyes están en discos anteriores, sin embargo, como pieza entera, Paul’s Tomb está cercano a ser una “bizarra perfección”. –Daniel Guzmán
Plastic Beach – Gorillaz
Reinventando un concepto que podía haberse quedado estático sin que nadie se quejara, Albarn nos brinda la mejor producción de Gorillaz hasta la fecha. Con invitados de lujo (y varias leyendas), Damon Albarn y compañía nos muestran lo que es salir de la zona de confort musical y la verdadera creatividad; canciones que pasan de lo instrumental al pop luego al dance y al hip hop, con letras que bien podrían considerarse de lo mejor que la banda virtual ha creado forman el conjunto de lo que creo es el disco para comprender como un concepto tan extraño como Gorillaz es tan influyente hoy en día y promete seguirlo siendo por mucho tiempo. –Daniel Pizarro
Sir Lucious Left Foot – Big Boi
Al oír este disco, casi todos reaccionaron con un gesto de sorpresa pensando “Wow, el otro wey de Outkast que no es Andre 3000 también tiene talento”. En verdad fue una grata sorpresa, en Outkast Big Boi se opacaba por el también talentoso Andre, pero un álbum en el que solo brillara él demuestra por qué la banda logró sobresalir. Sir Lucious Left Foot tiene todas las texturas de jazz, soul y funk que distinguieron el estilo de Outkast, pero se centra en más en el hip hop como concepto objetivo. Aquí la experimentación no tiene lugar, sin embargo la innovación sí: se viene a rapear de manera ágil, fluida y divertida. –Daniel Guzmán
Stone Temple Pilots – Stone Temple Pilots
Otra banda que apareció en el momento en que un movimiento era más importante que alguna banda en particular. El grunge como tal se acabó cuando la cabeza de Cobain explotó como el riff de “Sex Type Thing”, y a pesar de esto los Stone Temple Pilots siguieron creciendo, encontrando su lugar en el mundo de la música de los 90. Pero también sus demonios se hicieron grandes con ellos, y la banda terminó con una pelea entre Dean DeLeo y Scott Weiland. Después de los perdones y los “ahora sí voy a cambiar” la banda se reunió para dar conciertos e inmediatamente después se pusieron a grabar nueva música, para la cual utilizaron influencias clásicas, el sonido de Led Zeppelin, Aerosmith y la dureza de Black Sabbath, pero también la dulzura de The Beatles. El resultado es su disco homónimo, en el que resuenan fuertes y dulces, un regreso anunciado y disfrutable. –Simón Cárdenas
Surfing The Void – Klaxons
Klaxons bien pudo haber seguido la línea trazada por su primer disco, Myths Of The Near Future, y les hubiera salido muy bien, hubieran afirmado su sólida base de fans y habrían conseguido sencillos exitosos; afortunadamente hicieron lo contrario. Para empezar se acercaron a Ross Robinson -considerado como el padrino del nü metal- para que les ayudara en la producción del disco, lo que dio como resultado un sonido evidentemente más pesado. La banda se aleja cómodamente de lo logrado, y digo cómodamente porque la primera versión del disco fue rechazada por la disquera y tuvieron que regrabar piezas, lo que nos dice que el disco es un balance entre su primera visión y lo que les permitieron hacer. Su nuevo sonido los acerca a bandas como Depeche Mode o, siendo más arriesgados, Prodigy, por lo cual no hay que perderlos de vista. –Simón Cárdenas
Teen Dream – Beach House
Hace un año estábamos oyendo Teen Dream, que resultó ser un disco perfecto para invierno. Esta vez, Beach House optó por un sonido menos obscuro. De hecho, bastante menos obscuro. La portada de Teen Dream es una representación visual de lo que se encuentra en el álbum: una colección de diez canciones de pop melódico. Pero el giro pop no fue lo único que distinguió Teen Dream de los otros discos de Beach House, las habilidades de cantautora de Victoria Legrand, y la de sus compañeros de incorporar arreglos, están creciendo. Cada canción en este álbum podría ser un single. –Daniel Guzmán
This is Happening – LCD Soundsystem
Para muchas revistas y medios especializados el disco del año es éste. This Is Happening es una obra redonda en el que James Murphy nos da cátedra de lo que es hacer música sencilla pero elegante. La mayoría de las canciones duran más de cinco minutos y a pesar de esto el disco no se siente pesado, al contrario, esos lapsos de tiempo transcurren entre loops y secuencias sencillas que acentúan que menos es más. “Drunk Girls”, primer sencillo del disco es la canción más ruidosa, pero no por eso descuida la parte letristíca: “las chicas ebrias saben que el amor es como un astronauta, regresa pero nunca es el mismo”. Mientras que canciones como “I Can Change” y “All I Want” se enfrascan en un tono monótono (sin que esto sea peyorativo) adornado por la voz de Murphy, que nunca se había escuchado mejor. –Simón Cárdenas
Total Life Forever – Foals
El segundo disco siempre es la prueba de fuego para bandas debut tan exitosas como Foals. Superar Antidotes de una manera madura y sin sonar arrogantes ni modernos, pulir sus sonidos y hacerlos brillar y aun sonrojar las mejillas de los críticos y medios que miraban ansiosos el desarrollo de la banda de Oxford, es algo admirable. Total Life Forever es la celebración del regreso de Foals, su ausencia de 2 años ya sabía a nostalgia, y su sonido se extrañaba de sobremanera, pues la conjugación de elementos sonoros en su música, los riffs y cánticos de Yannis Philippakis con los virtuosos sintetizadores y beats hacen un sonido totalmente único y los separa del resto de las bandas de su generación. “Total Life Forever”, canción que nombra el disco es un himno que se canta al unisono: Let´s take life slow. Pero sin duda la canción más inmediata del disco es “Spanish Sahara” una canción con crescendo de casi 4 minutos donde la batería y los requintos alucinantes de Philippakis terminan una canción que desahoga la garganta hasta el final, para mantener el sentimiento a tope a lo largo del camino. En resumen, es un disco donde se nota el crecimiento y madurez de la banda, una síntesis perfecta de la evolución de su sonido, que los coloca sin duda como una de las bandas más importantes de su generación –ahí donde se encuentran solo algunos privilegiados.
The Suburbs – Arcade Fire
El tercer disco de Arcade Fire, es el primero para muchos. Me da un poco de pena que hayan tenido que pasar dos maravillosos discos en la sombra para que este tercero revele para unos tantos lo buenos músicos que son. Todos los grandes críticos de música y los conocedores le han echado flores y, yo lo único que resaltaría es la capacidad de estos chicos de Montreal de traspasar las barreras del género para convertirlo en un producto que además de constar de excelente calidad musical, es un disco que puede ser escuchado por cualquier persona sin importar cuál sea su género predilecto. Aun así, debo admitir que, Funeral sigue siendo mi predilecto por sus canciones transformadas en himnos. –Nat Szendro
Transference – Spoon
¿Cuál es tu disco favorito de Spoon? ¿Kill The Moonlight? ¿Ga Ga Ga Ga? ¿Girls Don’t Tell? Me sorprendería que alguien respondiera Transference, no porque el disco no sea bueno (evidentemente es buenísimo), sino porque a veces puede parecer que resulta opacado por una discografía sublime. Todas y cada una de las rolas de Spoon son buenas y Transference no es la excepción, es un gran álbum. Pero Spoon es una banda con una discografía avanzada, encontraron su estilo varios discos atrás. Con Transference lo que hacen es retomarlo y ajustarlo a lo que tienen en mente hoy: menos pop que Ga Ga Ga Ga, y más conciso en sí. –Daniel Guzmán
Wild Smile – Suckers
Me he dado cuenta que la música de Suckers siempre se describe comparándola con otros grupos: tiene los riffs de Talking Heads, la voz de Modest Mouse, las estructuras frenéticas de Man Man, el estilo de TV on the Radio… y a pesar de todo esto, no suenan como ninguna de estas bandas en particular. Si algo va a distinguir a Suckers de todas las bandas con las que se le compara son sus singalongs, o sea, sus rolas coreadas en conjunto por los miembros de la banda como si estuvieran abrazados hombro a hombro en una peda. Y esto suena como un elemento bastante simple, pero es el elemento clave, porque es el único que ni Talking Heads ni Modest Mouse ni Man Man ni ninguna de sus comparaciones tiene. La música de Suckers termina siendo única, y Wild Smile es un disco inconfundible y divertidísimo. -Daniel Guzmán
Write About Love – Belle & Sebastian
Tres presentaciones en México este año, cuatro años de espera después de The Life Pursuit, y siguen siendo el grupo número uno en provocar los sentimientos más cursis en uno, la música incita a aplaudir de alegría y sólo por diversión. Solo Belle &Sebastian puede hacer sentir a uno que todo está bien y estará mejor. Stuart Murdoch vuelve a demostrar su talento como líder creativo de grupo y se desempeña tal como un director de orquesta que sabe a exactitud los movimientos de cada uno de los instrumentos. –Nat Szendro




























